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Visitar Extremadura en la primavera de las cerezas: ¿qué ver en cuatro días?

Resumen
  • Tarjeta de identidad de Extremadura
  • Día 1: El valle del Jerte, tierra de cerezas
  • Día 2: Garganta de Los Infiernos y Plasencia
  • Día 3: Cáceres y Mérida, Extremadura Central
  • Día 4: Zafra y el sur de Extremadura
  • ¿Dónde dormir y dónde comer en Extremadura?

Extremadura, una región poco conocida de España, es una región auténtica y hermosa. ¡Aquí hay una lista de cosas que hacer y ver en cuatro días!

Extremadura, una provincia de España fronteriza con Andalucía y fronteriza con Portugal, es rechazada por el público francés en favor de Barcelona, Sevilla o Granada. Sin embargo, tiene un increíble patrimonio histórico, agrícola, natural, arquitectónico y cultural. Visitar Extremadura le invita a hacer un viaje impresionante por la Vía de la Plata, descubriendo los maravillosos tesoros que encierra esta región: sus ciudades históricas (Plasencia, Cáceres, Mérida, Zafra), sus monumentos clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su riqueza culinaria -el jamón ibérico producido en la dehesa o el gazpacho de cerezas- y también la hospitalidad de los extremeños, que le acogen con los brazos abiertos.


Hemos viajado por toda Extremadura con guías turísticos divertidos y amables, profesionales multilingües que aman Extremadura y están dispuestos a compartir sus conocimientos con su público. Aquí está cómo visitar Extremadura en cuatro días.

Tarjeta de identidad de Extremadura

A pesar de sus inestimables riquezas, Extremadura es el gran olvidado de los visitantes franceses: mientras que 4,7 millones de franceses visitaron España en 2017, sólo 41.003 de ellos vinieron a visitar Extremadura en el mismo año.

Hoy en día poblada por 1,1 millones de habitantes para una densidad de población de sólo 26 habitantes por km², la región se extiende de norte a sur alrededor de los centros urbanos históricos (Plasencia, Cáceres, Mérida, Badajoz) y en medio de grandes extensiones de naturaleza virgen, una vasta reserva de biosfera al tiempo que es un verdadero museo al aire libre, entre el pasado y el presente. La región está dividida en dos provincias: Cáceres en el norte (Alta Extremadura) y Badajoz en el sur (Baja Extremadura). Su capital - Mérida - es una meca turística en España por la cantidad de restos romanos presentes en su suelo.


Aunque Extremadura es una de las provincias más pobres de España, produce la mayor parte de las cerezas del país, que se exportan a la Unión Europea y compite con su vecino andaluz por otros productos agrícolas (higos, melocotones, espárragos y tomates). Es su ruralidad la que hace de esta región una tierra (todavía) preservada del turismo de masas y que ofrece un soplo de aire fresco para unas vacaciones relajantes y gastronómicas, en completa tranquilidad, bajo un sol generoso durante todo el año: ¡la quintaesencia del bienestar!

Día 1: El valle del Jerte, tierra de cerezas

Recién aterrizado en España en el vuelo París CDG-Madrid operado por Air France, en dirección suroeste: el famoso Valle del Jerte, a unas 4 horas en coche de la capital española. Comienza con una breve caminata por las cascadas y desfiladeros de Las Nogaledas (Garganta de la Nogaledas), una joya natural del Valle del Jerte.

No muy lejos, camine por el valle, que se cubre de blanco prístino en primavera (abril): el Valle del Jerte vive al ritmo de sus dos millones de cerezos, que dan empleo y envuelven el valle en blanco cuando florece. En la casa del agricultor, descubra las etapas de producción: cosecha a mano, cultivo en terrazas, selección manual por empresas familiares, comercialización, transición gradual a la agricultura biológica y lucha contra la competencia internacional. Hay que decir que, en el pasado, eran el olivo, el roble y el castaño los que alimentaban la región, antes de ser destronados por el cerezo. Hoy en día hay más de 200 variedades de cerezos bicentenarios en el valle. Por último, pruebe una especialidad culinaria local, la joya de la región: el suculento gazpacho de cereza, una visita obligada para cualquiera que visite Extremadura.


Día 2: Garganta de Los Infiernos y Plasencia

En el segundo día, se revelan todos los esplendores del Valle del Jerte. Salimos por la mañana temprano hacia la Garganta de los Infiernos en 4×4 para una caminata, para ganar altura y admirar el valle desde arriba. La Garganta de los Infiernos es una reserva natural protegida, con una extensión de 6.927 hectáreas. La reserva tiene muchos senderos para caminar. Uno de los más conocidos es el camino de Los Pilones, un sendero de 3 kilómetros de largo que conduce a piscinas naturales de agua verde turquesa bordeadas de piedra caliza: se llaman "macetas de los gigantes", un paisaje grandioso y suntuoso que se revela a los ojos del excursionista.

Por último, puede hacer una pausa para relajarse en el Hotel Balneario Valle del Jerte en Valdastillas, donde se sentirá más relajado que nunca al salir del complejo balneario, con piscina, sauna, baño de vapor y masajes en el programa. La ciudad de Plasencia es un lugar ideal para terminar un día ajetreado. En la época romana, Plasencia ocupaba una posición geoestratégica prominente a lo largo de la Vía de la Plata. Verá la imponente Catedral Nueva de Plasencia (que data de 1498) - un monumental palacio de arquitectura gótica, barroca y renacentista -, la Plaza Mayor - con sus bares y restaurantes -, centro neurálgico y corazón de la actividad social del casco antiguo.

Día 3: Cáceres y Mérida, Extremadura Central

Visitar Extremadura también significa descubrir a sus artistas que han dejado su huella en la región, ya sean autóctonos o aves de paso: el Museo Vostell-Malpartida, dedicado a la obra de Wolf Vostell (1932-1998) -un artista alemán- se encuentra en el paraje natural de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres. Wolf Vostell fue el padre del suceso europeo y pionero del movimiento artístico llamado Fluxus. El museo dedicado a su obra alberga esculturas, grabados, dibujos, etc., y una exposición de arte contemporáneo que recorre los compromisos del artista y su siglo (Guerra de Vietnam, Guerra Fría, capitalismo/socialismo, consumo masivo, tecnología, causas medioambientales, etc.). No muy lejos, una visita a Cáceres bien vale el desvío.


Cáceres es la ciudad más poblada de Extremadura, con 95.688 habitantes, y la ciudad más grande de España (1.750 km²). Con su centro de la ciudad clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986, es una de las últimas ciudades del mundo donde mejor se han conservado los edificios medievales y renacentistas. Entre las visitas obligadas de Cáceres están la Catedral de Santa María, el Palacio de los Veletas, los Palacios de los Golfines, la Casa del Sol, la Torre del Bujaco, la Torre del Palacio de las cigüeñas y el Arco de la Estrella. Alrededor de la Plaza Mayor, los bares se concentran para salir por la noche y entrar en la hora española.

Dedique medio día a visitar la antigua ciudad de Mérida, incluyendo su teatro romano (con capacidad para 16.000 personas), el anfiteatro y el templo construido en honor a la diosa Diana. Mérida fue fundada en el 25 a.C. por Octavio Augusto y se convirtió en la capital de la Lusitania romana. Hoy en día es la capital de Extremadura con 60.000 habitantes. Numerosos restos romanos en un estado increíblemente bien conservado hacen de Mérida, un Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, un museo al aire libre, un testigo único de la presencia romana en Europa. Los amantes de la historia quedarán cautivados por el imponente anfiteatro y las exhibiciones del Museo Nacional de Arte Romano, una visita obligada para cualquiera que visite Mérida.

Día 4: Zafra y el sur de Extremadura

Seguimos descendiendo hacia el sur, para sentir los colores de Andalucía: Zafra, equidistante entre Mérida y Andalucía (60 kilómetros), se llama "Pequeña Sevilla". Fundada por los celtíberos, ampliada por el César, fue tomada por los moros y luego reconquistada por el rey Fernando III de Castilla en 1240. Se desarrolló en la Edad Media, gracias en particular a su posición ideal a lo largo de la Vía de la Plata. Es bueno pasear por las estrechas calles de la ciudad, donde se pueden admirar los edificios de estilo morisco. No te pierdas la Plaza Grande y la Plaza Chica, rodeadas de casas con arcadas y comunicadas entre sí. Antes de volar desde la cercana Sevilla a París, una última visita es imprescindible: una típica dehesa extremeña, donde se cría el cerdo ibérico para producir el famoso jamón ibérico, la joya de la gastronomía extremeña.

¿Dónde dormir y dónde comer en Extremadura?

Día 1: Hotel de 4 estrellas Hospedería Valle del Jerte, cena en el restaurante "Fior del Cerezo".
Día 2: Noche en el Hotel Parador de Plasencia y cena en el restaurante Carvajal Girón.
Día 3: Almuerzo en el Hotel NH Collection Palacio de Oquendo y noche en el Hotel Mérida Palace (Mérida).

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